EL CONDE DE LEMOS
![]() |
Pedro Abraham Valdelomar Pinto (Ica, 27 de abril1 de 1888 - Ayacucho, 3 de noviembre de 1919) |
“El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert y el Palais Concert, soy yo…”. Abraham Valdelomar.
LA CIUDAD DE LOS TÍSICOS
El Imperio del Sol

LOS OJOS DE JUDAS
CAP IV-VI

LA CIUDAD MUERTA
III.- LA CIUDAD COLONIAL
Estas ciudades, amigo mío, se fueron con la dominación hispana. Estas ciudades netamente españolas no podían vivir la delictuosa época de la República. Eran como esos nobles arruinados que, perdida la hacienda, se pegan un pistoletazo sobre el mismo tapete, antes que hacer una vida humilde. Nobles sin hacienda o damas aristocráticas que se niegan a lucir pobres en los saraos los restos de su pasada grandeza. La independencia, palabra inventada para matar reyes y destruir recuerdos, mató a muchas de esas ciudades coloniales nobles y florecientes. Algunas dejaron que los mulatos independizados, los soldados ensoberbecidos, los criollos opulentos, pisotearan sus escudos, hollaran sus blasones y deshojaran sus lises de oro, mas ésta que a nuestros pies duerme el sueño de la muerte perteneció a las rebeldes, a aquellas que como Saúl se arrojaron sobre el filo de su espada antes que ver la humillante sonrisa del vencedor...” (3).
EL CABALLERO CARMELO

Batíase él con todos los aires de un experto luchador, acostumbrado a las artes azarosas de la guerra. Cuidaba poner las patas armadas en el enemigo pecho, jamás picaba a su adversario -que tal cosa es cobardía-, mientras que éste, bravucón y necio, todo quería hacerlo a aletazos y golpes de fuerza. Jadeantes, se detuvieron un segundo. Un hilo de sangre corría por la pierna del Carmelo. Estaba herido, mas parecía no darse cuenta de su dolor. Cruzáronse nuevas apuestas en favor del Ajiseco y las gentes felicitaban ya al poseedor del menguado. En un nuevo encuentro, el Carmelo cantó, acordóse de sus tiempos y acometió con tal furia que desbarató al otro de un solo impulso. Levantóse éste y la lucha fue cruel e indecisa. Por fin, una herida grave hizo caer al Carmelo, jadeante...
-¡Bravo! ¡Bravo el Ajiseco! gritaron sus partidarios, creyendo ganada la prueba.
Pero el juez, atento a todos los detalles de la lucha y con acuerdo de cánones dijo:
-Todavía no ha enterrado el pico, señores!
En efecto, incorporóse el Carmelo. Su enemigo, como para humillarlo, se acercó a él, sin hacerle daño. Nació entonces, en medio del dolor de la caída, todo el coraje de los gallos de "Caucato". Incorporado el Carmelo, como un soldado herido, acometió de frente y definitivo sobre su rival, con una estocada que lo dejó muerto en el sitio. Fue entonces cuando el Carmelo que se desangraba, se dejó caer, después que el Ajiseco había enterrado el pico. La jugada estaba ganada […] Caía la tarde y, por la ventana del cuarto donde estaba, entró la luz sangrienta del crepúsculo. Acercóse a la ventana, miró la luz, agitó débilmente las alas y estuvo largo rato en la contemplación del cielo. Luego abrió nerviosamente las alas de oro, enseñoreóse y cantó. Retrocedió unos pasos, inclinó el tornasolado cuello sobre el pecho, tembló, desplomóse, estiró sus débiles patitas escamosas, y mirándonos, mirándonos amoroso, expiró apaciblemente…” (4)
Pedro Abraham Valdelomar Pinto

Aunque breve fue su paso por esto que denominamos realidad, fueron 31 años de profusa actividad, relacionado con el quehacer literario, político y periodístico, provisto de una actitud arrogante y provocadora, que como el bien explicaba, era para que todos, en especial la encopetada alta sociedad limeña, prestaran atención a un escritor provinciano como él, en una época en que hasta entonces los escritores ( y menos aun los provincianos) no habían tenido espacio propio ni un lugar de respeto en la sociedad.
Fundador de la revista Literaria COLONIDA encabezando el movimiento intelectual del mismo nombre Movimiento Colónida, que cohesiono a una generación de artistas y escritores en torno a la ruptura con el academicismo hispano y la libre renovación de temas y estilos.
Si bien Valdelomar empieza circunscrito en el modernismo (*), tal como se percibe en sus primeros poemas, su elitismo y su inquietud por abrirse a nuevos temas lo hacen un modernista terminal o un postmodernista. Los innegables rasgos postmodernistas de los cuentos “criollos” (como El caballero Carmelo) y los poemas familiares de Valdelomar (“Tristitia”, El hermano ausente de la cena de Pascua”), favorecen incluir al escritor dentro del postmodernismo. Aunque debemos precisar que el movimiento o grupo que lideró, llamado Colónida, presenta facetas que tanto lo acercan como lo separan del modernismo, debido a la heterogeneidad de las posiciones asumidas por sus miembros. "Colónida" representa en realidad una etapa de transición de la literatura peruana donde convergieron las fuerzas tradicionales y las de renovación.
Carta dirigida a Bustamante y Ballivián:


“…Con el Caballero Carmelo puede decirse que comienza en el Perú el cuento criollo. Las Tradiciones de Palma algo de eso habían tenido en cuanto pintaban algunas características de nuestro ambiente pero fugazmente u opacadas por el paramento de la evocación. Las Tradiciones, tenían, además, predominante sabor limeño. Valdelomar supo perennizar en los cuentos que inician aquel libro la vida de la provincia y, al mismo tiempo, la vida del hogar. Como López Albújar hizo el cuento de la sierra, él hizo el cuento costeño. Además, es aquí donde recién aparece el niño como protagonista de la literatura peruana, que había sido tan adulta en el gimoteo romántico como en las risas de los epigramáticos. Y al mismo tiempo, nuestra literatura donde escasea el sentimiento del paisaje, se enriquece con estas visiones límpidas del puerto y del mar. La sensibilidad de Valdelomar, un poco femenina en su dulzura y en su delicadeza, se prestaba para miniar estas páginas autobiografiadas donde el recuerdo detallaba lo pintoresco…”(6)
__________________________________________________
Vídeo y fotografías: son propiedad de sus respectivos autores.
(1).- LA CIUDAD DE LOS TÍSICOS, 1911
Cap. EL IMPERIO DEL SOL
ABRAHAM VALDELOMAR
P.p. 11,12
Cap. EL IMPERIO DEL SOL
ABRAHAM VALDELOMAR
P.p. 11,12
(2).- LOS OJOS DE JUDAS, 1912-1913
CAP. IV, VI
ABRAHAM VALDELOMAR
CAP. IV, VI
ABRAHAM VALDELOMAR
(3).- LA CIUDAD MUERTA, 1911
Cap. III, LA CIUDAD COLONIAL
ABRAHAM VALDELOMAR
Cap. III, LA CIUDAD COLONIAL
ABRAHAM VALDELOMAR
(4).- EL CABALLERO CARMELO, 1913
Cap V-VI
ABRAHAM VALDELOMAR
Cap V-VI
ABRAHAM VALDELOMAR
(5).- Fragmento de una carta de Abraham Valdelomar dirigida a Enrique Bustamante y Ballivián, fechada en Roma, el 8 de octubre de 1913. Citada por Luis Alberto Sánchez en Valdelomar o la Belle Époque, México, Fondo de Cultura Económica, 1969.
(6).- Basadre, Jorge:
- Equivocaciones, editado conjuntamente con el libro Se han sublevado los indios de Luis Alberto Sánchez. Lima, 1928.
-Historia de la República del Perú. 1822 - 1933, Octava Edición, corregida y aumentada. Tomo 14. Editada por el Diario «La República» de Lima y la Universidad «Ricardo Palma». Impreso en Santiago de Chile, 1998.
Enlaces de interés:
No hay comentarios:
Publicar un comentario