sábado, 4 de abril de 2026

LA CASA SIN PUERTA

LITERATURA AMAZÓNICA
(1940 - 1980)
(1/2)

Enrique Casanto y Pablo Macera. El poder libre Asháninca. Juan Santos Atahualpa y su hijo Josecito.
Lima. Universidad San Martín de Porres, 2009.

 




JUAN SANTOS ATAHUALPA

"En 1742, Juan Santos Atahualpa, con el fin de restaurar el imperio incaico y liberar a la población indígena de la dominación española, lidera un rebelión indígena asháninca, que también congregó a los pueblos yine, nomatsigenga, matsigenga, yanesha, amahuaca y yaminahua. La insurrección desencadena varios enfrentamientos y en muchas ocasiones triunfa la resistencia indígena. La desaparición de Juan Santos Atahualpa motivó historias que afirman su regreso para restaurar el orden. Hasta hoy muchos esperan su retorno. 

La historia y figura de Juan Santos Atahualpa es recuperada por Stefano Varese en La sal de los cerros. Una aproximación al mundo campa (1968), donde se refiere a la mina de sal ubicada en el río Perené, un punto de encuentro e intercambio entre diversas poblaciones indígenas, cuya disputa fue una de los detonantes de la rebelión. Posteriormente, desde la mirada indígena Pablo Macera y Enrique Casanto publican el libro El Poder Libre Asháninca. Juan Santos Atahualpa y su hijo Josecito (2009)..."






Francisco Izquierdo Ríos. Archivo privado.






FRANCISCO IZQUIERDO RÍOS

"Francisco Izquierdo Ríos (1910-1981), maestro y escritor, considerado una de las figuras más representativas de la literatura peruana y un trochero de la producción cultural de la Amazonía. Escribe poesía, crónica periodística, estampas, tradiciones, novelas y cuentos donde evoca de manera realista y fascinante la vida y el paisaje amazónico.

Ejerce la docencia en Moyobamba, Chachapoyas, Yurimaguas e Iquitos. En esta última ciudad, en 1940, funda la revista Trocha, espacio clave para la formación y reflexión de la intelectualidad amazónica. Colaboran escritores y profesores de Yurimaguas, Contamana, Nauta, Iquitos, Moyobamba, entre otras ciudades. En 1942, publica un número extraordinario dedicado a la Amazonía que reúne y difunde a los primeros "Cantores del Amazonas..."






Eduardo Yaguas. Adaptación del cuento El bagrecico de Francisco Izquierdo Ríos. Acuarela. 2014.






"Las aguas eran turbias y corrían impetuosas, peces gigantes, con los ojos encendidos, pasaban junto al bagrecico, asustándolo. "No tengo otro camino que seguir adelante", se dijo resueltamente. El río turbio, después de un curso por centenares de kilómetros de tupida selva, entregaba bruscamente sus aguas a otro mucho más grande. El bagrecico penetró en él ya casi sin miedo. Se extraño de escuchar un vasto y constante run run musical. Debíase a la fina arena y partículas de oro que arrastran las violentan aguas del río. En las extensas curvas de ese río caudaloso hierven terribles remolinos que son prisiones no sólo para las balsas y canoas que, para descuido de los bogas, entran en ellos, sino también para los propios peces. Sin embargo, nuestro vivaz bagrecico los sorteaba manteniéndose firme a los largo de las corrientes que pasan bordeándolos..."


El Bagrecico
Francisco Izquierdo Ríos
Libro: El colibrí con cola de pavo real (1965)






Javier Flores del Águila. Selva misteriosa, historieta basada en la novela selva trágica.
Archivo Flores del Águila.




  

"No era un castellano muy bien hablado, pero era castellano y eso era lo que importaba. Mariana enjugó sus lágrimas y la examinó minuciosamente, para ver si encontraba algo que la diferencia de las otras mujeres; pero no había nada, toda ella era como las demás: los mismos tatuajes en el rostro, la misma desnudez broncínera, los mismos andares de felino... era igual a las demás, solo que hablaba castellano..."


Arturo Hernández
Selva trágica
(1954)






Nurubé Norberto Fernández. Mantona. Tintes naturales sobre Llanchama. Archivo Gredna Landolt.






"La mantona no es mala,
es bien mansita.
Noe mata a la humanidad,
sino puro animales busca.
El añuje o el majáz,
ratones,
solo eso coge..."


Gredna Landolt. El ojo que cuenta.
Mitos y costumbres de la amazonía indígena,
ilustrados por su gente, 2015.






Zoltán Keserü. Ilustraciones de la oruga que quería vivir.






"En la década de 1980 aparecen diversos actores culturales como el Grupo Literario Javier Heraud, el Grupo Cultural jovaldo, el Grupo Nueva Cultura y el Grupo Oruga de Acción Cultural. Este último, edita la antología Poesía y narrativa amazónica contemporánea (1991), prolongada por Fernando Santos Granero. El Grupo toma el nombre del cuento "La oruga que quería vivir" de Orlando Casanova. El grupo es integrado por maestros, pintores, poetas, narradores y gestores culturales, entre ellos: Orlando Casanova, Germán Lequerica, Virginia Roca, Nancy Dantas, Manuel Chávez, Luis Hernán Ramírez, Nelly Lopez, Carlos Fuller, Alejandro Eléspuru, Fernando Santos, Frederica Barclay, Edwin Rojas, Javier Mellemstrand, Lando y Zoltán Keserü.

Orlando Casanova es educador y escritor de literatura para niños. Escribe poemas, canciones y cuentos basados en la tradición, explora el libro libro ilustrado junto a Zoltán Keserü, Jarle Mellemstrand y Manuel Chávez. Trabaja con la poeta y colorista Virginia Roca y el escritor y músico Luis Salazar Orsi. Sus cuentos de carácter ecologista toman la figura del bufeo, el yacuruna, entre otros que habitan el universo amazónico..."






Víctor Morey en La Escuela de Bellas Artes de Iquitos. Década de 1960. Archivo privado. 






VÍCTOR MOREY

"Durante la conmemoración del IV Centenario del Descubrimiento del río Amazonas se le encomendó al pintor y escritor Víctor Morey el diseñar y dirigir la construcción del monumento a Francisco de Orellana. Este se encuentra en la desembocadura del río Napo, en el distrito de Orellana. Consta de un obelisco realizado por el artista Tito Pinedo Lazo. Contiene frisos con símbolos de la amazonía como el fisga, el paiche, el leñador, las amazonas y otros alusivos al petróleo, el oro y la canoa, también uno que refiere a Orellana descubriendo el amazonas.

En este periodo, Víctor Morey escribe y publica EL Motelo (1958), libro de relatos costumbristas y leyendas de la amazonía que se nutre de los viajes que realiza a Pucallpa al mando de los barcos de la firma Adolfo Morey e hijos. En este viaje toma contacto con el pueblo yagua y con ribereños de la zona, también registra gráficamente los paisajes y costumbres de los pobladores. Víctor Morey fue fundador de la Escuela de Bellas Artes de Iquitos, la cual lleva su nombre..."






Róger Rumrrill. Poesía de selva. Iquitos, Editorial. Litográfica La Confianza, 1965.






Joan Martinez. Mapa del Atlas Portulano, 1587. Reproducción. Primera cartografía del Río Amazonas.






DESCUBRIMIENTO DEL RÍO AMAZONAS

"Las expediciones al río Amazonas se co en las primeras narraciones sobre este vasto territorio. En 1541, Gonzalo Pizarro inicia un viaje en busca del país de la canela. Después se le une Francisco de Orellana, quien se adentra al gran río con Fray Gaspar de Carvajal. Este último, en 1542, narra el recorrido del río Amazonas en la crónica Descubrimiento del río Amazonas. Entonces, el río fue llamado "río de Orellana" y "Marañón", sin embargo, prevaleció el relato mítico de Orellana y su asombroso encuentro con las Amazonas, mujeres guerreras. Así se apertura la mirada sobre el mundo nuevo de la abundancia, la naturaleza y las míticas guerreras.

El capitán le preguntó si estas mujeres parían, el indio dijo que sí. el capitán que cómo no siendo casadas, ni residía hombres entre ellas, se empeñaban, él dijo que estas indias participan con indios en tiempos y,  cuando les viene aquella gana, juntan mucha copia de gente de guerra y van a dar guerra a un muy gran señor que reside y tiene su tierras y tienen consigo aquel tiempo que se les antoja y, después que se hallan preñadas les tornan a enviar a su tierra sin les hacer otro mal, y después, cuando viene el tiempo que han de parir, si paren hijo le matan y lo envían a sus padres y, si hija, la crían con muy gran solemnidad y la imponen en las cosas de la guerra..."


Fray Gaspar de Carvajal. Descubrimiento
del río de las Amazonas, 1542.






El Diablo del Huairuro. Lastenia Canayo. Los dueños del mundo Shipíbo, 2004.
Archivo privado.






EL DIABLO DEL HUAIRURO

"El Diablo del Huairuro es un gordo barrigón de dos colores, rojo y negro, y tiene cuatro brazos. Hay dos clases de huairuro: hembra y macho. El macho tiene ojos grandes, su cuello destrozado y la cabeza pegada nomás, y dos barbas largas, una negra y otra roja, pero la hembra es todo rojo. este diablo es malo cuando se amarga y se porta mal con la gente.

Para encontrar esta planta es bien difícil porque hay que entrar bien lejos en el monte y cuando vemos un tronco de huairuro lo tumbamos y de ahí ya puedes encontrarlo en otro sitio, pero su diablo es malo y si está amargo te hace enfermar con dolor de oído. También cotipa a los niños, y primero les da fiebre y después salen chupos en todo el cuerpo, y así los mata porque porque la gente no sabe cómo los han cotipado y les dejan morir, pero cuando ya saben no pasa nada. Este huairuro es negocio para nosotros y por eso juntamos su fruto y lo vendemos, y así con nuestro trabajo también conseguimos dinero..."


Lastenia Canayo. Los dueños del mundo shipibo,
2004. Archivo privado.






El escultor Tito Pinedo Lazo, a quien se encomendó la ejecución de los relieves, al lado de uno de ellos:
"La fisga del paiche"






Eduardo Yaguas. Adaptación del cuento El bagrecico de Francisco Izquierdo Ríos. Acuarela. 2014.






"La alegría del viajero se dilató como el cielo cuando, al fin, entró en su riachuelito natal, cuando sintió sus caricias. Besó con unción, las piedras de su cauce. Llovía menudamente, los árboles de la riberas, sobre todo los almendros, estaban florecidos. Había luz solar por entre la lluvia suave y dentro del riachuelo. El bagrecico, loco de contento, nadaba en zigzags; de espaldas, de costado, se hundía hasta el fondo, sacaba sus barbas de las aguas, moviéndolas en el aire.

Sin embargo, en su pueblo ya no encontró a su madre ni al abuelo. Nadie lo conocía. Todo era nuevo en el remanso del riachuelito, ensombrecido por las palmeras y otros árboles de las márgenes. Se dio cuenta, entonces, de que era anciano. En el fondo de la pozuela, con su voz ronca, solía decir, contoneándose orgullosamente: "Yo conozco el mar. Cuando joven he viajado a él y he vuelto". Los peces niños y jóvenes le miraban y escuchaban con admiración.


El Bagrecico
Francisco Izquierdo Ríos
Libro: El colibrí con cola de pavo real (1965)






Lando. Grupo Oruga. reproducción.






Arturo Hernández. Sangama. Lima, Castrillón, 1953. Archivo Cucha del Águila.






ARTURO HERNÁNDEZ

"Arturo Hernández (1903-1970) es uno de los escritores más importantes y reconocidos de la Amazonía. En 1942, bajo los auspicios de la Comisión del IV Centenario, aparece Sangama. Esta novela cambia la visión de la selva, retrata a los pobladores de las riberas de la Amazonía vinculados a la explotación del caucho. De la misma manera, Selva trágica (1954) y Bubinzana (1960) exploran los escenarios amazónicos, se adentran en el universo mágico y plantean problemas sociales y políticos buscando integrar la amazonía a la nación peruana.

Debido a su amplia llegada a lectores diversos y la minuciosidad con la que el narrador describe los países, las creencias y costumbres de los ribereños, esta trilogía ha sido fundamental en la representación de la imagen de la amazonía. La influencia de Hernández alcanza a la generación siguiente, que retoma el título de su última novela y el cariz mágico de su obra denominándose Grupo Bubinzana..."






Orlando Casanova. La pinsha solitaria. Ilustraciones de Jarle Mellemstrand. Década de 1980.






"Esa mañana Eduardo caminaba en su casa como animal enjaulado. Bajaba y subía el puerto. No soportó la angustia a las continuas llamadas de Nañu, y nuevamente bajó al encuentro de ella. Otra vez la cocha fue testigo de tan singular romance. Por la noche decidió marcharse. Puso todas sus pertenencias en la maleta y echándola al hombro tomó el camino hacia el centro del monte donde vivía don Pashco, el brujo. Llegó agotado al tambo y mientras subía el emponado el brujo murmuró:

-¡Jum!  ¡Yacuruna está llegando!
-No don Pashco, soy Eduardo.
-Ya tey visto. Traes olor a yacuruna. Pon tu maleta en ese rincón. ¿En qué puedo servirte?

Eduardo le contó su historia. Don Pashco, luego de icararle con tabaco, le dijo:
-Tienes que irte a Iquitos y no volver nunca más.

El semblante de Eduardo no era mismo. Sus ojos se iluminaron en la penumbra del tambo. Agarró su maleta y se fue por una trocha hacia el río. La luna se ocultaba. Al canto del gallo partió en peque-peque con dirección a Iquitos.


Orlando Casanova
El pescador embrujado
1998






Arturo Hernández en la ANEA. Archivo familia Hernández






Graciela Arias. Yacumama (díptico). Acrílico sobre lienzo, 2016. Colección privada.






"A ti viejo pescador, fisga,
te canto.
A ti desconocido
oteador de estrellas en los lagos
amazónicos.
Solitario esperas
no te importa el tiempo ni el reloj del sol
sobre tu hirsuta cabeza.
Esperas, porque en ti
el tiempo
-filósofo ribereño-
es un "va a llover"
o "qué le vamos a hacer"


Roger Rumrrill. "Canción al viejo fisga
que acecha en las cochas amazónicas".
Magias y canciones, 1971.






Serie de Víctor Morey. Dibujo a lápiz, 1958. Archivo José Morey.
Rita de la comunidad Piro.






"-Relatan las crónicas de la época heroica-comencé- del arresto aventurero, del Yelmo, La Cruz y la Espada, que los españoles, en la conquista de la Selva, ávidos de oro, sostuvieron reñida lucha con las "Amazonas", esto es, con un poderoso ejército de guerreras que eran guiadas por unas mujeres altas, membrudas y valientes, las cuales eran como reinas de un reino femenino y demostraban más arrojo y bizarría que los varones que comandaban..."


Víctor Morey. "Búsqueda y encuentro
de una amazona". El motelo, 1958.












Eduardo Yaguas. Adaptación del cuento El bagrecico de Francisco Izquierdo Ríos. Acuarela. 2014.






"Un viejo bagre, de barbas muy largas, decía con su voz ronca en el penumbroso remanso del riachuelito:

"Yo conozco el mar. Cuando joven he viajado a él, y he vuelto".
Y en el fondo de las aguas se movía de un lado a otro contoneándose orgullosamente.
Los peces niños y jóvenes le miraban y escuchaban con admiración.
"¡Ese viejo conoce el mar!".
Tanto oírlo, un bagrecico se le acercó una noche de luna y le dijo:
"Abuelo, yo tambien quiero conocer el mar".
-Sí, abuelo.
-Bien, muchacho. yo tenía tu edad cuando realicé la gran proeza.

Vivían en ese remanso de un riachuelito de la selva alta del Perú, un riito con lecho de piedras menudas y delgado rumor. Palmeras y otros árboles, desde las márgenes del remanso, oscurecía las aguas. esa noche, en un rincón de la pozuela iluminada tenuemente por la luna, el viejo bagre enseño al bagrecico cómo debía llevar a cabo su viaje al lejano mar..."


El Bagrecico
Francisco Izquierdo Ríos
Libro: El colibrí con cola de pavo real (1965)






Yando Ríos. Sachavaca. Acrílico sobre tela, 1992. Archivo Róger Rumrrill.





"Pinto en una manera que llamo cosmovisión mágico-alegórica. En mi obra, intento capturar la noción cíclica de tiempo y espacio continuos, común a la cosmovisión mágica frecuentemente encontrada en Latinoamérica..."


"Yando: La cosmovisión mágica-alegórica".
Trinchera, 1971.






Francisco Izquierdo Ríos. Ande y selva. Lima, Taller gráfico Barrantes, 1939. Archivo Jesús Martínez.












Trocha por Juana Ubilluz de Palacios de la serie Generación del 40.






Palabras de agradecimiento al personal de "La Casa de la Literatura Peruana", por el apoyo prestado para la realización de este reportaje fotográfico.



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Fotografías: son propiedad de Gino L. Ataucusi Arenas.

Nota aclaratoria:
Las fotografías presentes en la exposición son propiedad de sus respectivos autores.

Citas:
Afiches de la exposición

Enlace de interés:


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